• Kiko Flores

¿Hacer compras en línea, hacer compras asistidas o algún punto intermedio?

Cuando de comprar alimentos se trata, existen artículos que compramos casi en automático mientras que otros los compramos esperando que algún impulso interno nos mueva a hacerlo o quizás esperando recibir la atención, orientación y recomendación de alguien que conozca más que nosotros.


Para el primer grupo, comprar en línea y pasar la tarjeta de crédito suena lógico, rápido y efectivo. Y ciertamente, si conocemos nuestras marcas preferidas, a la par de una o dos opciones alternativas por cada tipo de artículo, y además no hay opciones de personalización posibles, todo se reduce a marcar el ítem, indicar cuántos deseamos y listo. Tarea completada.


Sin embargo para quienes cocinar y comer son un placer y una diversión para los sentidos, la motivación inicia mucho antes del momento mismo de cocinar y comer. Comienza desde la compra de aquellos ingredientes y productos que hacen de un platillo o un snack una experiencia única. Esos ingredientes o antojos que acompañamos con los artículos del tipo "comprar en automático". ¿Cómo hacemos con ellos?


En algunas ocasiones consideramos que requerimos de ingredientes que son importantes y cruciales para garantizar un buen resultado final y por lo tanto debemos elegirlos cuidadosamente. Tocarlos, mirarlos, olerlos, poder preguntarle al encargado acerca de su procedencia, de la frescura de los mismos, de las marcas nuevas que van apareciendo, de si las marcas de siempre se siguen manteniendo vigentes, de las alternativas de reemplazo si es que acaso algún ingrediente esta escaso, cómo deseamos que lo corten o empaquen, suelen ser lugares comunes en la conversación. En otras ocasiones es que necesitamos inspiración de último minuto para decidir qué prepararemos o comeremos, y con ello, qué ingredientes en particular debemos tener a la mano para la preparación. Para este tipo de alimentos ya no funciona mucho el concepto de seleccionar en pantalla, pasar la tarjeta y pagar.


En los tiempos actuales en que vivimos, donde el distanciamiento social, el "yo me quedo en casa" y el "todo visitante debe usar obligatoriamente una mascarilla" nos complica hacer las compras de manera presencial con la serenidad, tiempo y estilo de siempre, necesitamos conocer y apelar a todos los canales de compra disponibles para aprovecharlos de la manera más inteligente posible y quedar lo más satisfechos que podamos con el resultado. De hecho oler la fragancia de un atado de albahaca para asegurarnos de su frescura, percibir el aroma de una piña o la textura y suavidad de una palta para saber que están en el momento exacto de ser consumidas es algo que por ahora sigue estando complicado. Pero podemos mejorar otros aspectos...


El canal tradicional de telefonía de voz, aunque puede en ocasiones encontrarse algo ocupado, nos permite interactuar con un representante que puede proporcionarnos información no solo de disponibilidad de productos sino también de alternativas y recomendaciones y absolver nuestras consultas para proceder a continuación a tomar nuestro pedido que finalmente recogeremos o recibiremos en nuestro domicilio. Si quien nos atiende resulta ser un buen conocedor, la experiencia puede ser bastante grata.


Si por otro lado, consideramos como opción el servicio de mensajería instantánea, donde el uso del WhatsApp es el más conocido y frecuente, este canal nos permitirá preparar nuestro pedido en casa con tranquilidad y remitirlo sin demora quedando luego a la espera de que un representante nos contacte de regreso para validar detalles, confirmar disponibilidad de artículos, sugerir opciones y cerrar el paquete final que nos será entregado. Así conseguimos mantener una atención personalizada sin necesidad de salir de casa aunque en éste y en el caso anterior, todavía nos quedaría un detalle desatendido: A veces es necesario mirar o saber lo que hay disponible para conseguir inspiración o para darse un gusto inesperado sin morir ahogado en el camino, teniendo que revisar una lista interminable de artículos que no necesariamente se ajustan a lo que podría motivarnos. Pasear la mirada por lo que una tienda ofrece es entretenimiento puro para los foodies. Mirar y leer los empaques también ciertamente lo es. Aquí el uso de contenidos multimedia para acceder a listas de productos que pueden presentarse dinámicamente de diversas maneras quizás nos ayuden a recuperar parte de esa experiencia por ahora lejana. Mientras tanto esperamos poder pronto volver a comprar usando todos los sentidos sin correr ningún riesgo en el proceso.







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